¿Es obligatorio tener un seguro para mis drones?

No es raro que a la hora de ir a comprar un dron de cierto nivel, la tienda en cuestión nos someta a un pequeño tercer grado. En algún caso, hasta puede que el responsable nos confiese que no tiene demasiado claro a quien puede o no puede vender uno de estos aparatos, y bajo qué condiciones.

El motivo es que a día de hoy la ley no es demasiado clara, y el uso que se le da a los drones es muy variado, tanto a nivel profesional como aficionado. Así que vamos a intentar aclarar esta cuestión:

En primer lugar tenemos que tener en cuenta que un dron es un aparato que vuela y graba con una cámara. Y ésto puede tener múltiples consecuencias y de diferente naturaleza frente a terceros. En definitiva: un dron no es un juguete, aunque a veces ser venda como tal. Veamos este vídeo para tenerlo algo más claro:

¿Qué dice la legislación española acerca del seguro para drones?

La actual legislación española distingue dos usos diferentes para los drones: uso profesional y uso recreativo (o deportivo). En este punto la línea es ya algo difusa. Por ejemplo: si yo utilizo de manera recreativa un dron, grabo un vídeo con él y lo subo a las redes sociales o youtube, puede que ya esté obteniéndose un beneficio económico de su uso. La ley, bastante desactualizada, no da respuesta a esta cuestión concreta.

Si interpretamos la ley de forma flexible y en este caso consideramos que el dron es para uso recreacional, tenemos varias limitaciones: no volarlo en zonas interurbanas, sobre aglomeraciones de gente, no subirlo a más de 120m de altura, no perderlo de vista, mantenerlo lejos de los tendidos eléctricos, lejos de aeropuertos, etc.

En una parcela privada parece que no habría problema, pero en una zona pública, quizás si podamos tenerlos sobre todo en los momentos en que hay más gente. Tampoco podemos usar el dron en momentos de poca visibilidad, como cuando hay niebla o es de noche.

Respetando todas estas condiciones, parece que por ahora se puede interpretar en la ley que no es obligatoria ni la licencia de vuelo ni el seguro. Pero tenemos que tener en cuenta que cualquier daño causado a terceros siempre será culpa del piloto del dron. Así que no es ninguna locura ni ningún gasto superfluo tener asegurado ese dron con una cobertura de responsabilidad civil. Los seguros de este tipo son realmente económicos.

Para uso profesional la cosa es bien diferente. Si el dron no sobrepasa los 25kg (como es el caso de la mayoría), será necesario estar dado de alta legalmente como operador por la AESA (Agencia Estatal de Seguridad Aérea), tener un seguro de responsabilidad civil, disponer de un certificado médico y por supuesto poder demostrar tener unos conocimientos teóricos y prácticos del modelo de la nave a pilotar.

Conclusión

Como hemos indicado al principio, la mejor medida es el sentido común y la responsabilidad. Independientemente de que nos obligue o no la ley a disponer de un seguro para drones, parece evidente que el peligro potencial que entrañan es suficientemente grande como para plantearse seriamente subscribir uno.

Más información | Seguros para drones



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