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2 de febrero de 2026
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Seguros para particulares#seguro de alquiler

Seguro de Alquiler para Propietarios: Todo lo que Necesitas Saber Antes de Arrendar

Tienes un piso que podrías alquilar. Quizás lo heredaste, o compraste una segunda vivienda pensando en el futuro. La idea de generar ingresos mensuales suena bien, ¿verdad? Pero entonces empiezan las dudas: ¿y si el inquilino no paga? ¿Quién responde si rompe algo? ¿El seguro de hogar normal me cubre? Tranquilo. Alquilar no tiene por qué ser un dolor de cabeza si sabes cómo protegerte desde el principio. Aquí te [...]

Tienes un piso que podrías alquilar. Quizás lo heredaste, o compraste una segunda vivienda pensando en el futuro. La idea de generar ingresos mensuales suena bien, ¿verdad? Pero entonces empiezan las dudas: ¿y si el inquilino no paga? ¿Quién responde si rompe algo? ¿El seguro de hogar normal me cubre?

Tranquilo. Alquilar no tiene por qué ser un dolor de cabeza si sabes cómo protegerte desde el principio. Aquí te contamos los pasos clave, desde preparar tu vivienda hasta contratar el seguro que realmente necesitas como arrendador.

Lo Primero: Prepara tu Vivienda (y tu Documentación)

Antes de publicar anuncios, hay tareas que no puedes saltarte. No es solo pintar las paredes o arreglar ese grifo que gotea. Hablamos de requisitos legales que, si no cumples, pueden frenarte en seco.

El Certificado de Eficiencia Energética es obligatorio. Sin él, ni siquiera podrás anunciar tu inmueble. Te dirá si tu casa es una letra A o una G en consumo, y los inquilinos lo miran más de lo que crees. Cuesta entre 50 y 200 euros y lo hace un técnico cualificado.

Revisa también si en tu comunidad autónoma necesitas la Cédula de Habitabilidad. En Cataluña, por ejemplo, es imprescindible. Y si tu piso lleva años cerrado, actualízala: caducan cada 15-25 años según la zona.

Luego viene el tema del precio. Aquí muchos se equivocan. ¿Cuánto se paga por un piso similar al tuyo en el barrio? Mira portales inmobiliarios, pregunta a vecinos, consulta los índices oficiales. Un alquiler demasiado alto solo hará que tu vivienda acumule polvo durante meses. Uno demasiado bajo, que pierdas dinero sin razón.

¿Sabes lo que marca la diferencia entre alquilar en dos semanas o en seis meses? El estado de la vivienda. Limpia a fondo, cambia bombillas fundidas, aprieta los pomos de las puertas. Los pequeños detalles cuentan. Un piso descuidado atrae inquilinos descuidados.

Estudia a tu Futuro Inquilino (No te Fíes Solo de la Primera Impresión)

Aquí es donde muchos propietarios primerizos cometen el error que más caro les sale: elegir mal al inquilino. Puede parecer simpático en la visita, pero los números no mienten.

Pídele:

  • Últimas tres nóminas o extractos bancarios si es autónomo
  • Contrato laboral vigente (¿es indefinido, temporal, en prácticas?)
  • Declaración de la renta del año anterior
  • DNI o NIE en vigor

Un truco que funciona: la renta mensual no debería superar el 30-35% de sus ingresos netos. Si gana 1.500 euros al mes y le pides 700 de alquiler, las probabilidades de impago se disparan.

¿Y si trabaja desde hace solo dos meses? ¿O si viene de otro país sin historial aquí? Pues ahí entran las garantías adicionales: un aval bancario, un avalista con ingresos demostrables, o incluso dos meses de fianza en lugar de uno (aunque esto tiene límites legales que veremos luego).

El Contrato: Tu Mejor (o Peor) Aliado

Imagina que dentro de seis meses el inquilino deja de pagar. ¿Podrás demostrar que incumplió sus obligaciones? ¿Tienes por escrito quién paga cada reparación? Si no está en el contrato, tendrás problemas.

Qué Debe Incluir Siempre

La duración mínima suele ser de un año, pero el inquilino tiene derecho a prórrogas automáticas hasta cinco años (siete si eres empresa). Puedes pactarlo como quieras, siempre respetando ese mínimo legal que le protege a él.

La fianza es obligatoria: un mes de renta. Deposítala en el organismo autonómico correspondiente (en Madrid es la CAM, en Cataluña la INCASÒL…). Si no lo haces, te pueden multar. Ojo: puedes pedir hasta dos meses adicionales como garantía, pero eso no se deposita, te lo quedas tú.

Responsabilidades: Quién Paga Qué

Esto genera muchas discusiones. Dejémoslo claro:

Tú, como propietario, pagas:

  • Arreglos estructurales: caldera que se estropea, instalación eléctrica que falla, humedades del tejado
  • IBI, gastos de comunidad (salvo pacto contrario), seguros del inmueble
  • Cualquier cosa que afecte a la habitabilidad

El inquilino paga:

  • Suministros: luz, agua, gas, internet
  • Pequeñas reparaciones del día a día: cambiar una bombilla, arreglar un grifo que gotea, ajustar una persiana
  • Limpieza de la vivienda y del portal si le toca

Déjalo todo por escrito. Si un día hay que cambiar el termo eléctrico, que no haya dudas de quién lo asume.

Inventario: Documenta TODO

Antes de entregar las llaves, haz fotos de cada habitación. Sí, de cada una. Paredes, suelos, electrodomésticos, muebles. Crea un anexo al contrato con esas imágenes y una descripción del estado de cada elemento.

¿Por qué? Porque cuando termine el alquiler, ese inventario decidirá si devuelves la fianza completa o descuentas reparaciones. «La mesa ya tenía ese arañazo» versus «Aquí está la foto, no tenía nada». ¿Ves la diferencia?

Cláusulas que Evitan Problemas Futuros

Personaliza tu contrato. Incluye estas cláusulas:

  • Prohibición de subarrendar habitaciones o ceder el contrato a terceros
  • Política de mascotas: ¿las permites o no? Especifícalo
  • Actualización de renta: cómo subirá el precio cada año (índice de referencia, IPC…)
  • Causas de desistimiento: en qué casos puedes recuperar la vivienda anticipadamente

Parece una tontería hasta que te encuentras con que el inquilino ha montado un negocio en tu piso o tiene cinco perros grandes sin habértelo dicho.

Los Riesgos que Nadie te Cuenta (Hasta que te Pasan)

Alquilar tiene ventajas, claro. Ingresos pasivos, rentabilizar un patrimonio… Pero también riesgos reales que muchos descubren demasiado tarde.

Cuando el Dinero Deja de Llegar

El impago de rentas es el terror de cualquier propietario. Puede pasar por mil razones: el inquilino pierde su trabajo, tiene gastos médicos inesperados, o simplemente decide que ya no le apetece pagar.

Mientras tanto, tú sigues teniendo gastos: la hipoteca si la hay, el IBI que llega puntual cada año, el seguro de hogar, la comunidad de vecinos. Un mes sin cobrar te aprieta. Tres meses sin cobrar te asfixian.

Y no, no puedes cambiar la cerradura y echarle. Eso es ilegal. Tienes que seguir el proceso judicial, que puede alargarse entre 6 y 18 meses. Imagina casi dos años sin ingresos pero con todos los gastos.

Daños que Superan la Fianza

Una cosa es que se raye un mueble o se manche una pared. Eso lo cubre la fianza de un mes. Pero ¿y si hay daños graves? Golpes en paredes, electrodomésticos rotos, manchas de humedad por dejadez, desperfectos en la instalación eléctrica…

La reparación puede costar 2.000, 3.000 o más euros. La fianza solo cubre 600-800 euros en la mayoría de casos. El resto sale de tu bolsillo.

Y luego están los actos vandálicos. Sí, pasa. Tras un conflicto, algunos inquilinos abandonan la vivienda dejándola destrozada deliberadamente. Pintura en paredes, muebles rotos, azulejos arrancados. Es raro, pero cuando ocurre, el daño económico y emocional es brutal.

El Laberinto Legal del Desahucio

Si llegas al punto de tener que desahuciar a un inquilino, prepárate. No es rápido, no es barato, no es sencillo.

Necesitas:

  • Abogado (entre 800 y 2.000 euros)
  • Procurador (otros 300-600 euros)
  • Tasas judiciales
  • Tiempo: el procedimiento puede durar de 4 meses a año y medio

Todo esto mientras sigues sin cobrar renta y pagando tus gastos fijos. Haz números: 10-15 meses de alquiler perdidos más 2.000 euros en costes legales. Duele.

Qué Seguro Necesitas Realmente (Spoiler: No es el de Hogar Habitual)

Aquí está el error más común: creer que tu seguro de hogar normal te cubre todo. No lo hace.

Un seguro de vivienda habitual protege tu casa de incendios, robos, roturas de tuberías. Está diseñado para cuando TÚ vives en ella. Pero cuando la alquilas, los riesgos cambian. Y ese seguro no cubre impagos, ni defensa jurídica en desahucios, ni daños malintencionados del inquilino.

El Seguro de Alquiler para Propietarios: Qué Cubre de Verdad

Un seguro de impago de alquiler específico para arrendadores te protege donde más duele:

Impagos de renta: Si tu inquilino deja de pagar, el seguro te abona las mensualidades pendientes. Normalmente hasta 12 meses, aunque algunas pólizas llegan a 18 o 24 meses. Esto te permite mantener tu flujo de ingresos mientras resuelves la situación.

Defensa jurídica completa: Abogados, procuradores, tasas del juzgado… Todo incluido. No solo para desahucios por impago, también para conflictos con la comunidad de vecinos por culpa del inquilino o incumplimientos del contrato de alquiler.

Daños por actos vandálicos: Si al recuperar la vivienda descubres destrozos intencionados, el seguro se hace cargo de la reparación. Esto incluye desde muebles rotos hasta daños estructurales provocados deliberadamente.

Asistencia 24 horas: Urgencias en el hogar cubiertas: fontanero, cerrajero, electricista. Ante una avería grave, el seguro envía un profesional rápido. Esto mantiene contento al inquilino y protege tu inmueble de daños mayores por dejadez.

Por Qué tu Seguro de Segunda Vivienda Tampoco es Suficiente

«Pero tengo un seguro para segunda vivienda», dirás. Bien, ese cubre la estructura y el contenido cuando está vacía o la usas tú ocasionalmente. Pero en cuanto firmas un contrato de alquiler, los riesgos cambian radicalmente.

Tu póliza de segunda residencia no contempla:

  • Impago de rentas por parte de terceros
  • Conflictos legales derivados del arrendamiento
  • Responsabilidad civil del inquilino hacia la comunidad
  • Daños causados por el arrendatario

Es otro producto, para otra situación. No te confundas.

Cómo Elegir el Seguro Correcto (Sin Pagar de Más)

No todos los seguros de alquiler para propietarios son iguales. Hay diferencias importantes que afectan tu bolsillo y tu tranquilidad.

Compara Coberturas, No Solo Precios

Es tentador irse a la opción más barata. Pero fíjate bien en qué incluye:

  • Meses de impago cubiertos: ¿12, 18, 24 meses?
  • Límite de indemnización: ¿hasta qué cantidad pagan?
  • Franquicia: ¿tienes que poner algo de tu bolsillo en cada siniestro?
  • Exclusiones: ¿qué situaciones NO cubre la póliza?

Una póliza que cubre solo 6 meses de impago y cuesta 200 euros al año NO es mejor que una que cubre 12 meses y cuesta 350 euros. Haz los cálculos reales.

Lee las Exclusiones (Aquí está la Letra Pequeña)

Muchos seguros no cubren:

  • Inquilinos sin nómina o autónomos de reciente creación
  • Alquileres turísticos o de corta duración
  • Inmuebles con okupas anteriores
  • Rentas que superen cierto porcentaje de los ingresos del inquilino

Pregunta todo esto ANTES de contratar. No después del primer impago.

Requisitos de las Aseguradoras

Para activar la cobertura, las compañías suelen exigir:

  • Estudio de solvencia previo del inquilino (nóminas, contrato…)
  • Contrato de alquiler formalizado según LAU
  • Fianza depositada en el organismo oficial
  • En algunos casos, que la renta no supere el 35% de los ingresos del arrendatario

Si no cumples estos requisitos, la aseguradora puede negarse a pagar. Así de claro.

Errores Comunes de Propietarios Primerizos (y Cómo Evitarlos)

Te ahorras aprender a base de errores si conoces los más frecuentes:

Error 1: No verificar la solvencia del inquilino. «Parecía buena gente». Sí, pero ¿puede pagar? Pide documentación siempre.

Error 2: Contratos genéricos descargados de internet. Cada vivienda y cada situación es diferente. Adapta el contrato a tu caso o usa un modelo profesional.

Error 3: No hacer inventario fotográfico. Sin pruebas del estado inicial, discutirás cada arañazo al finalizar el contrato.

Error 4: Pensar que el seguro de hogar habitual cubre todo. Ya lo hemos visto: no lo hace.

Error 5: Cobrar en efectivo sin recibo. Si hay impago y vas a juicio, ¿cómo demuestras que pagó los tres primeros meses? Transferencia bancaria siempre, con concepto claro.

Error 6: No depositar la fianza legalmente. Te pueden multar entre 1.000 y 3.000 euros según la comunidad autónoma. Deposítala en los primeros 30 días tras la firma.

Lo que Deberías Hacer HOY si Vas a Alquilar

No dejes las cosas para mañana. Estos son los pasos inmediatos:

  1. Consigue el certificado energético. Llama a un técnico habilitado esta misma semana.
  2. Revisa tu póliza actual de hogar. ¿Qué cubre exactamente? Llama a tu aseguradora y pregúntales si incluye coberturas de arrendamiento. Casi seguro que no.
  3. Compara seguros específicos para propietarios. Pide presupuestos de al menos tres compañías diferentes. Mira coberturas, no solo precio.
  4. Prepara un checklist para evaluar inquilinos. Qué documentación pedirás, cómo calcularás su solvencia, qué preguntas harás en la visita.
  5. Busca un modelo de contrato adaptado a la LAU. Mejor si lo revisa un abogado o asesor inmobiliario antes de firmarlo.
  6. Haz el inventario fotográfico ahora. Antes de que entre nadie, documenta el estado actual de cada rincón.

Puede parecer mucho trabajo. Y lo es. Pero es infinitamente menos estresante que lidiar con un impago sin protección, o un desahucio que te cuesta 10.000 euros entre rentas perdidas y abogados.

Preguntas Frecuentes

¿Es obligatorio tener un seguro de impago si alquilo mi vivienda?

No es obligatorio por ley, pero es altamente recomendable. Sin él, asumes personalmente todos los riesgos económicos y legales derivados del alquiler. Un solo impago prolongado puede suponer pérdidas de más de 10.000 euros.

¿Cuánto cuesta un seguro de alquiler para propietarios?

Depende de la ubicación del inmueble, el importe de la renta y las coberturas elegidas. Normalmente oscila entre 250 y 600 euros al año. Es un gasto pequeño comparado con el coste de un impago o un desahucio.

¿Puedo contratar el seguro después de que el inquilino ya esté viviendo en mi piso?

Algunas aseguradoras lo permiten, pero la mayoría exigen que contrates antes de la firma del contrato o en los primeros 15-30 días. Después de ese plazo, es complicado encontrar cobertura.

¿Qué diferencia hay entre la fianza y el seguro de impago?

La fianza (un mes de renta) solo cubre daños menores o el último mes de alquiler. Un impago prolongado puede ascender a 6-12 meses de renta, muy por encima de lo que cubre la fianza. El seguro te protege en esas situaciones graves.

¿El seguro cubre si el inquilino es autónomo o tiene contrato temporal?

Depende de la póliza. Algunas aseguradoras exigen contratos indefinidos o un mínimo de antigüedad laboral. Otras aceptan autónomos si demuestran ingresos estables durante varios años. Lee las condiciones antes de contratar.

¿Cuánto tarda en pagar el seguro si hay un impago?

Generalmente, tras la reclamación formal y el periodo de carencia (suele ser de 1-2 meses), el seguro empieza a abonar las rentas. El proceso completo puede llevar entre 30 y 60 días desde la notificación del primer impago.

¿Necesito abogado propio si tengo defensa jurídica en el seguro?

No. El seguro pone a tu disposición abogados y procuradores especializados en arrendamientos. Ellos se encargan de todo el proceso legal sin coste adicional para ti.

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