Caminas por el pasillo y notas algo raro bajo tus pies. Una baldosa que antes estaba lisa ahora parece abombada. ¿Te suena? Ese pequeño detalle puede ser el inicio de un problema mayor: el levantamiento del suelo. Y cuando pasa, la pregunta llega sola: ¿mi seguro de hogar se hace cargo de esto?
La realidad es que muchos propietarios descubren las limitaciones de su póliza justo cuando más la necesitan. No porque las aseguradoras quieran complicar las cosas, sino porque este tipo de daños estéticos en el suelo tienen matices que conviene conocer antes de necesitar reclamar.
En JLA Asociados llevamos años asesorando a familias que se enfrentan a este tipo de situaciones. Sabemos que detrás de cada caso hay preocupación, gasto inesperado y, sobre todo, muchas dudas. Por eso hemos preparado esta guía: para que entiendas cuándo tu seguro de hogar responde y cuándo tendrás que buscar otras soluciones.
¿Por qué se levanta el suelo de una casa?
El suelo de una vivienda puede aguantar décadas sin dar problemas. Pero cuando empieza a levantarse, rara vez es culpa del azar. Casi siempre hay algo detrás.
El agua es la protagonista en la mayoría de los casos. Una tubería que gotea sin hacer ruido, una filtración de agua desde el piso de arriba, o simplemente problemas de humedades acumuladas durante meses. El suelo absorbe esa humedad, se hincha, y termina deformándose.
Los materiales también juegan su papel. El parquet y la tarima flotante son especialmente sensibles. Cuando se mojan, se dilatan. Si no hay espacio para esa expansión, el suelo literalmente se levanta. Las baldosas de gres, aunque más resistentes, también sufren si el agua se filtra por debajo y debilita el adhesivo.
Luego están los problemas estructurales. Un edificio que se asienta con el tiempo, una base mal preparada durante la obra original, o defectos en la instalación inicial pueden manifestarse años después. A veces, lo que parece un problema reciente lleva gestándose desde que se colocó el pavimento.
Y no podemos olvidar el mantenimiento del hogar. Ignorar una pequeña fuga, posponer la revisión de tuberías, o no prestar atención a manchas de humedad puede convertir un arreglo sencillo en un siniestro hogar de mayor envergadura.
¿Qué dice tu póliza sobre el levantamiento del suelo?
Aquí viene la parte que más confusión genera. Tu seguro de hogar no cubre «el levantamiento del suelo» como tal. Lo que cubre (o no) es la causa que lo provocó.
Imagina que tienes una avería en tuberías oculta en la pared. El agua se filtra sin que te des cuenta y termina afectando al suelo. En ese caso, si tu póliza incluye coberturas de póliza para daños por agua, lo habitual es que la aseguradora asuma tanto la localización de fugas como la reparación del suelo dañado.
Pero si el levantamiento viene de un desgaste natural, de una instalación mal hecha desde el principio, o de falta de cuidado por tu parte, la cosa cambia. Ahí tu seguro de hogar completo probablemente no responderá. ¿Por qué? Porque las pólizas protegen contra accidentes e imprevistos, no contra el paso del tiempo o errores anteriores.
Pongamos un ejemplo práctico. Contratas una reforma y el instalador no deja las juntas de dilatación adecuadas en el parquet. Seis meses después, con los cambios de temperatura, el suelo se abomba. Ese no es un siniestro cubierto. Es un defecto de instalación.
En cambio, si una tormenta provoca filtraciones de agua desde la cubierta del edificio y tu suelo se estropea, ahí sí entra en juego la protección de tu póliza, siempre que incluya fenómenos atmosféricos en sus garantías de seguro.
Por eso insistimos tanto desde JLA Asociados en revisar bien qué incluye tu contrato antes de contratarlo. Una póliza básica puede dejarte desprotegido ante situaciones que, con una cobertura más amplia, estarían resueltas.
Cómo actuar si detectas que el suelo se está levantando
Vale, el suelo ya se levantó. Ahora, ¿qué haces?

Primero, no toques nada. Parece obvio, pero muchas personas intentan arreglar por su cuenta antes de avisar al seguro. Mal movimiento. Si modificas el escenario del daño, luego es más difícil demostrar la causa original. Y eso puede complicar tu reclamación de seguros.
Segundo, documenta todo. Saca fotos desde varios ángulos. Graba vídeos cortos mostrando la extensión del problema. Si hay humedad visible, manchas en paredes o techos, o cualquier otra señal que pueda indicar el origen, regístralo. Cuanta más información tengas, mejor.
Tercero, contacta con tu aseguradora cuanto antes. La mayoría de pólizas establecen plazos para comunicar un siniestro. Si te retrasas demasiado, puedes perder derechos. Llama, envía un email, usa su app. Lo que sea, pero hazlo rápido.
La compañía enviará un perito. Esta persona será quien determine si el daño está cubierto, cuál fue la causa, y qué alcance tiene la reparación de daños. Sé claro al explicar lo sucedido, pero no especules sobre las causas si no estás seguro. Limítate a describir lo que has visto.
Mientras tanto, si hay riesgo de que el daño se extienda (por ejemplo, si sigue habiendo una fuga activa), toma medidas para minimizarlo. Cierra la llave de paso si es necesario. La mayoría de pólizas obligan al asegurado a evitar que el problema empeore.
Y un consejo: conserva todos los justificantes de gastos relacionados. Facturas de fontaneros, materiales, desplazamientos si tuviste que moverte para gestionar el siniestro. Algunos seguros reembolsan estos conceptos dentro de ciertos límites.
La diferencia entre una póliza básica y una protección completa
No todos los seguros de hogar son iguales. Y esto se nota especialmente cuando llega un problema como el levantamiento del suelo.
Una póliza básica suele limitarse a lo mínimo exigible: incendio, robo, responsabilidad civil. Puede que incluya alguna cobertura para daños por agua, pero con franquicias altas y límites bajos. Si tu suelo se estropea por una fuga, quizá te cubran parte, pero el resto correrá de tu bolsillo.
Una protección más completa, como las que diseñamos en JLA Asociados, amplía el paraguas. Incluye localización de fugas sin coste adicional, cubre daños estéticos en el suelo derivados de siniestros cubiertos, y ofrece asistencia 24 horas para emergencias. Eso marca la diferencia entre dormir tranquilo o calcular cuánto te va a costar cada desperfecto.
Piensa en las segundas viviendas. Si tienes un apartamento en la playa que solo usas en verano, una fuga puede pasar desapercibida durante meses. Cuando vuelves, el suelo está destrozado. Con una póliza limitada, asumes casi todo el coste. Con una cobertura adecuada, la aseguradora se encarga.
Otro aspecto clave: la rapidez de respuesta. Cuando contratas un seguro de hogar completo, tienes acceso a profesionales que actúan rápido. Fontaneros, técnicos en humedades, empresas de reparación. Eso acelera la solución y reduce el impacto del daño.
Y luego está el tema de las exclusiones. Lee bien la letra pequeña. Algunos seguros excluyen expresamente ciertos tipos de suelos, o limitan las indemnizaciones en función del tipo de material. Si tienes parquet natural en toda la casa, asegúrate de que está contemplado en tu póliza.
Prevenir siempre es mejor que reclamar
Ojalá pudiéramos garantizar que tu suelo nunca se levantará. No podemos. Pero sí podemos ayudarte a reducir riesgos.
Revisa las tuberías cada cierto tiempo. Especialmente si tu vivienda tiene más de 20 años. Las averías silenciosas son las más caras.
Controla la humedad. Usa deshumidificadores si vives en zonas costeras o en plantas bajas. Ventila bien los baños y la cocina. Un ambiente demasiado húmedo deteriora materiales antes de tiempo.
No ignores las señales. Una mancha en el techo, un olor raro, el suelo que suena distinto al pisarlo. Son avisos. Atenderlos a tiempo evita problemas mayores.
Mantén actualizada tu póliza. Si haces reformas, cambian los materiales o aumenta el valor de tu vivienda, infórmalo a tu aseguradora. Una cobertura desajustada puede dejarte sin protección real cuando más la necesitas.
Y si tienes dudas sobre qué incluye tu seguro actual, pregunta. En JLA Asociados revisamos pólizas sin compromiso. A veces, con ajustar algunas garantías de seguro, consigues mucha más tranquilidad por un coste mínimo.
Preguntas frecuentes sobre el levantamiento de suelo y seguros
¿El seguro cubre cualquier tipo de levantamiento de suelo?
No. Solo cubre el levantamiento si está causado por un siniestro incluido en tu póliza, como una avería en tuberías o filtraciones de agua. El desgaste natural o defectos de instalación quedan fuera.
¿Qué pasa si el suelo se levantó hace meses y no lo notifiqué?
Depende de tu póliza. Algunas establecen plazos estrictos para comunicar siniestros. Si pasó mucho tiempo, la aseguradora podría rechazar la reclamación. Siempre es mejor avisar cuanto antes.
¿Cubre el seguro los daños si soy inquilino?
Si eres inquilino, normalmente quien tiene el seguro de hogar es el propietario. Tú deberías tener un seguro de contenido que cubra tus bienes, pero la estructura (incluido el suelo) la asegura el dueño.
¿Me puedo quedar sin cobertura por no hacer mantenimiento?
Sí. Si la aseguradora demuestra que el daño se produjo por falta de cuidado evidente, puede negarse a pagar. Por eso es tan importante el mantenimiento preventivo.
¿Cuánto tarda el proceso de reclamación?
Varía según la complejidad del caso. Desde una semana hasta varios meses si hay que hacer peritajes complejos o surgen discrepancias. La rapidez en reportar el siniestro ayuda a acelerar el proceso.
Para terminar
El levantamiento del suelo no es el fin del mundo, pero sí un recordatorio de que nuestras viviendas necesitan atención y, sobre todo, una buena protección. Entender qué cubre tu seguro de hogar, actuar rápido cuando aparece un problema, y elegir coberturas de póliza que realmente se ajusten a tus necesidades puede marcar la diferencia entre un susto pasajero y un gasto importante.
Desde JLA Asociados te animamos a revisar tu póliza actual. Porque cuando el suelo empieza a levantarse, ya es tarde para preguntarte si estabas bien cubierto.




