Imagina que mañana sufres un incendio. Los bomberos consiguen salvar la estructura de tu piso, pero el interior queda destruido. El sofá, la televisión, los electrodomésticos, la ropa, esa guitarra que llevas tocando veinte años. Todo, reducido a cenizas.
Llamas a tu aseguradora. Y entonces te dicen que el capital declarado para el contenido de tu hogar era de 15.000 €, cuando en realidad tus bienes valían el doble.
Eso tiene un nombre: infraseguro. Y es mucho más habitual de lo que parece.
En este artículo vas a aprender, de forma clara y ordenada, qué es exactamente el contenido en un seguro de hogar, qué bienes cubre y cómo puedes calcular su valor correctamente para no llevarte una sorpresa desagradable el día que más lo necesitas.
¿Qué es el contenido en un seguro de hogar?
Cuando contratas un seguro de hogar, la póliza cubre dos grandes elementos: el continente y el contenido.
El continente es la estructura física del inmueble: paredes, suelos, techos, instalaciones fijas. El contenido, en cambio, es todo lo demás. Todo lo que habita dentro de esas paredes y que, en teoría, podrías meter en una furgoneta si te mudases.
Muebles, electrodomésticos, dispositivos electrónicos, ropa, libros, cuadros, bicicletas, joyas. Eso es el contenido en seguro de hogar.
Y sí, la cobertura de contenido influye directamente en el coste de la prima que pagas cada mes. Pero también determina cuánto te indemnizaría tu aseguradora si algo malo ocurriese. Por eso calcularla bien no es un trámite burocrático: es una decisión financiera real.
¿Qué bienes incluye el contenido del seguro?
Antes de ponerte a hacer cuentas, necesitas saber exactamente qué entra en juego.

Los bienes del contenido se dividen habitualmente en dos grupos:
Mobiliario general y enseres cotidianos:
- Muebles (sofás, camas, armarios, estanterías)
- Electrodomésticos (lavadora, lavavajillas, nevera, microondas)
- Electrónica (televisores, ordenadores, consolas, teléfonos)
- Ropa y calzado
- Textil del hogar (ropa de cama, toallas, cortinas)
- Menaje de cocina
- Herramientas
- Alimentos almacenados
Objetos de valor especial:
- Joyas y relojes de valor
- Obras de arte y antigüedades
- Instrumentos musicales
- Colecciones (monedas, libros, arte)
- Bicicletas y equipos deportivos de alto valor
Este segundo grupo merece una atención especial, porque en la mayoría de pólizas estos objetos requieren una declaración expresa para estar cubiertos. Si no los declaras de forma diferenciada, la indemnización podría ser parcial o directamente nula.
Cómo calcular el contenido de un seguro de hogar paso a paso
Sé que esto puede parecer una tarea enorme al principio. Pero si lo abordas con un método, es perfectamente manejable. Aquí tienes el proceso que seguimos en JLA Asociados con nuestros clientes.
1. Define qué entra en el inventario
Regla simple: si se puede desenchufar, desmontar o meter en una caja de mudanza, pertenece al contenido.
No incluyas la bañera, los radiadores, las ventanas ni los armarios empotrados. Eso es continente.
2. Organiza el inventario por estancias
El truco para no dejar nada fuera es ir habitación por habitación. Sala de estar, cocina, dormitorios, baños, trastero, terraza. Cada espacio, revisado con calma.
Abre los armarios. Mira en los cajones. Revisa el altillo del pasillo. Los bienes que no aparecen en el inventario no existen para la aseguradora.
3. Clasifica los bienes por categorías
Una vez tienes el listado, agrúpalo. Esto te ayudará a no duplicar entradas y a comparar con los datos de valoración que puedas encontrar.
Categorías recomendadas: mobiliario, electrodomésticos grandes, pequeños electrodomésticos, electrónica, textil y menaje, ocio y deporte, herramientas, joyas y complementos, arte y colecciones.
4. Registra la información mínima de cada bien
Para cada artículo, anota al menos:
- Descripción y nombre del producto
- Marca y modelo (si los conoces)
- Año aproximado de compra
- Estado de conservación actual
- Dónde está ubicado en la vivienda
Esto puede parecer exagerado para una silla de comedor. Pero para un ordenador de 1.800 € o un reloj heredado, esta información puede marcar la diferencia ante una reclamación.
5. Valora cada bien a precio de reposición
Aquí viene la parte que más confunde a la gente. No se trata de poner lo que pagaste por cada cosa, sino lo que te costaría comprar un bien equivalente hoy.
Eso se llama valor de reposición, y es el criterio que aplican la mayoría de aseguradoras en España a la hora de calcular indemnizaciones.
Un televisor que compraste hace cinco años por 800 € puede tener hoy un equivalente por 650 €. O quizás más, si ha subido el precio de los componentes. Investiga precios actuales en tiendas online para afinar la cifra.
Para la ropa, el menaje o los libros, agrúpalos en lotes con un valor estimado conjunto. No hace falta calcular el precio de cada calcetín.
Los electrodomésticos mayores de cinco o seis años tienen un matiz extra: la obsolescencia tecnológica. Una lavadora de 2017 puede seguir funcionando, pero su equivalente hoy cuesta lo mismo o menos. Ajusta el valor a la realidad del mercado, no a lo que aparece en la factura original.
6. Trata los bienes de valor especial de forma diferenciada

Las joyas, obras de arte, instrumentos, colecciones y relojes de valor alto necesitan un tratamiento aparte.
¿Por qué? Porque la Ley de Contrato de Seguro (LCS) obliga a declarar correctamente el interés asegurado. Y porque las pólizas suelen establecer límites específicos para estos objetos que, si no los declaras expresamente, te dejan con una cobertura muy inferior a la que necesitas.
Para estos bienes, lo más recomendable es contar con tasaciones profesionales actualizadas. Si tienes un cuadro que heredaste de tu abuela o una colección de monedas que llevas años ampliando, no pongas una cifra a ojo. Busca un tasador certificado.
El artículo 30 de la LCS advierte con claridad: si el valor declarado es inferior al valor real del bien en el momento del siniestro, la aseguradora aplicará la regla proporcional. Esto significa que si declaraste el 60% del valor real, recibirás el 60% de la indemnización. No el total.
Y al revés, declarar un valor superior al real puede ser considerado fraude. El equilibrio importa.
7. Reúne pruebas documentales
Guarda o digitaliza todo lo que puedas: facturas, tickets de compra, garantías, fotos de los objetos de valor, extractos bancarios de compras online.
No necesitas los justificantes de cada taza de cocina. Pero sí de los bienes relevantes: electrónica, electrodomésticos, joyas, muebles de diseño. Esta documentación agiliza cualquier reclamación y evita discusiones innecesarias.
Una buena práctica: guarda las fotos y documentos en una carpeta en la nube. Si hay un incendio, al menos los archivos estarán a salvo.
8. Suma el valor total y contrasta la cifra
Cuando tengas todos los importes, súmalos. Esa es tu cifra de partida.
Las aseguradoras trabajan con baremos estadísticos y patrones de consumo por tipos de hogar para sugerir capitales orientativos. Compara tu resultado con esas referencias. Si hay una diferencia grande, revisa si se te ha pasado alguna categoría o si has valorado algo muy por debajo de su precio real.
En JLA Asociados podemos ayudarte a revisar esta cifra y ajustarla a tu situación concreta.
9. Declara la información correctamente
Cuando comuniques el inventario a tu aseguradora, incluye un resumen claro con especial detalle en los bienes de valor especial. Añade también las medidas de seguridad que tiene tu vivienda: alarmas, domótica, cerraduras reforzadas, caja fuerte. Estos elementos influyen en la evaluación del riesgo y pueden reducir el coste de tu prima.
Recuerda que una declaración incorrecta o incompleta puede afectar a la indemnización que recibirías. La veracidad de la información que proporcionas es tu primera línea de protección.
10. Actualiza el inventario cuando cambie algo relevante
Compraste un nuevo sofá. Te regalaron una bicicleta de montaña de gama alta. Heredaste una serie de cuadros. Cada cambio relevante en el valor de tus bienes debería quedar reflejado en tu póliza.
No hace falta que hagas el inventario completo cada año. Pero sí que revises y actualices cuando se produzcan adquisiciones significativas.
Lo que nadie te dice sobre el contenido del seguro
Hay dos errores que se repiten constantemente, y los dos duelen igual de fuerte cuando llega el momento de reclamar.
El primero es no declarar los bienes de valor especial por pensar que «ya están cubiertos» en la cobertura general. Rara vez lo están de forma completa.
El segundo es calcular el valor total por debajo de la realidad para pagar una prima más baja. Es comprensible, pero la economía de unos euros al mes puede costar miles en el peor momento.
Un seguro que no cubre lo que tienes no es un seguro. Es un gasto.
Preguntas frecuentes sobre el contenido en seguro de hogar
¿Qué diferencia hay entre continente y contenido en un seguro de hogar? El continente es la estructura física del inmueble (paredes, suelos, instalaciones fijas). El contenido son todos los bienes muebles dentro de la vivienda: muebles, ropa, electrodomésticos, electrónica y objetos personales.
¿Cómo se calcula el valor del contenido en un seguro de hogar? Realizando un inventario detallado de todos los bienes del hogar y asignando a cada uno su valor de reposición actual, es decir, lo que costaría comprar un bien equivalente nuevo en el mercado hoy.
¿Qué pasa si declaro un valor de contenido inferior al real? Se produce el infraseguro. En caso de siniestro, la aseguradora aplica la regla proporcional y solo indemniza el porcentaje del valor que habías declarado, no el daño real sufrido.
¿Los bienes de valor especial están automáticamente cubiertos? No siempre. Joyas, obras de arte, colecciones y otros objetos de alto valor suelen requerir una declaración expresa y, en muchos casos, tasaciones profesionales para quedar correctamente asegurados.
¿Con qué frecuencia debo actualizar el inventario de contenido? No hay una obligación legal de hacerlo con una periodicidad concreta, pero se recomienda revisar y actualizar el inventario siempre que se produzcan adquisiciones o cambios relevantes en el valor de los bienes.
¿Los inquilinos necesitan contratar cobertura de contenido? Sí. El seguro del propietario generalmente cubre el continente del inmueble, pero no los bienes personales del inquilino. El seguro para inquilinos cubre precisamente el contenido del hogar.
¿Tienes dudas sobre cómo valorar el contenido de tu hogar o quieres revisar tu póliza actual? En JLA Asociados te acompañamos en el proceso para que estés correctamente cubierto.




